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Luego de observar las terapias más exitosas del momento, llegaron a la conclusión de que dichos procedimientos funcionaban bajo un patrón de comunicación que producía los cambios en los pacientes. Así las cosas, Bandler y Grinder desarrollaron un modelo terapéutico, la PNL.
Con la PNL, Bandler y Grinder lograron tratar a personas que durante años habían sufrido de fobias y miedos. En los ochenta, John McWhirter, psicólogo escocés, reformuló la PNL conservando su valor terapéutico.
Definición y principios básicos
La PNL es un modelo que explica la conducta del ser humano y se fundamenta en la teoría constructivista, para la cual la realidad es una construcción y no un descubrimiento. La idea subyacente es que si el sujeto se propone una meta es capaz de cumplirla.
La PNL se refiere a la relación fundamental entre el sistema neurológico -el cual regula todas las funciones corporales- y el lenguaje -herramienta principal de interacción y comunicación con el mundo-. La PNL es un modelo, una metodología, mas no una teoría; tal es la razón por la que ésta se fundamenta en la práctica.
Uno de los postulados en los que se fundamenta la PNL es que «el mapa no es el territorio». Esto quiere decir que los individuos no tenemos acceso directo a la realidad, sino que hacemos representaciones de ésta y nos conducimos a partir de ellas. “Cada experiencia es traducida y codificada por la vivencia, construyendo una representación que posee diferencias con lo efectivamente acontecido. Es por eso que se dice que el mapa, que es una representación de la realidad, no es el territorio. A pesar de las distorsiones, el mapa o las representaciones (sic), son absolutamente necesarias, ya que constituyen una guía, un modelo a través del cual nos manejamos en la vida” (Ideas introductorias sobre PNL, versión digital en http://www.portalplanetasedna.com.ar/pnl1.htm¸ p. 1).
¿Cómo funciona?
La PNL nos ayuda a ampliar el mapa, a extender nuestra visión de la realidad. Este modelo puede ser considerado como un software del cerebro humano; esta técnica describe cómo trabaja la mente humana, cómo piensan, aprenden, se motivan y se comunican las personas. A través del estudio del lenguaje, la PNL proporciona un importante medio de conocimiento y superación personal. Asimismo, ésta permite trabajar sobre miedos y fobias. Entre las muchas utilidades de esta metodología de modificación mental se encuentran:
- Aumentar la confianza personal - Mejorar la comunicación - Proveer estrategias para aprovechar aquellos recursos que se encuentran en desuso - Aumentar la creatividad - Mejorar la salud - Transformar las creencias negativas - Contribuir a valorar y vivir en el presente
Las teorías en las que se fundamenta la PNL, así como los estudios que condujeron a su origen, permitieron elaborar una serie de principios que resumen el proceso de percibir y comprender la comunicación humana.
Algunos de estos principios son los siguientes: 1) Procesamos la información por medio de nuestros cinco sentidos; 2) Las personas tenemos tanto un nivel de comunicación consciente como inconsciente; 3) Todo comportamiento puede ser adaptable; 4) La agudeza sensorial es básica para conocer las respuestas; 5) Todo comportamiento tiene una intención positiva; 6) La comunicación no fracasa, sólo se tienen resultados; 7) Aceptamos con mayor facilidad lo conocido; 8) Las personas tienen todos los recursos para hacer el cambio que deseen y 9) El que ya conocemos: «el mapa no es el territorio que representa».
Como la comunicación es la herramienta que nos permite enviar mensajes tanto internos como externos a través de nuestros sentidos, es necesario tener presente que en la medida en que aprendamos a dominar nuestra comunicación mejor será nuestra relación con el entorno. Así las cosas, la PNL tiene en cuenta que las personas se distribuyen en tres clases dependiendo del canal de comunicación que utilicen:
- Visuales. Son personas que prefieren lo que se ve. Ellos necesitan ser mirados o mirar cuando nos comunicamos con ellos, esto quiere decir, que tienen que ver que se les está prestando atención. Hablan más rápido, con un volumen alto y con un tono agudo. Piensan en imágenes y en muchas cosas a la vez; saltan de una idea a otra sin terminar la primera.
- Auditivas. Son personas que tienen un ritmo medio, un poco menos acelerado que las personas visuales. Ellos necesitan alguna comprobación auditiva (un «ajá», por ejemplo) para que sepan que su interlocutor les está prestando atención. Las personas auditivas piensan de manera secuencial, no pasan a una idea sin terminar la que estaba previamente. Su pensamiento es más profundo que el de las personas visuales.
- Kinésicas. Son personas con gran capacidad de concentración y que se comunican a través de las emociones. Hablan de manera pausada, con una voz grave, apelando a las sensaciones cuando eligen las palabras. Son de las que se acercan a los demás de manera más corporal.
Todas las personas disponemos de estos tres sistemas de comunicación, sólo que, con el tiempo, vamos desarrollando uno más que otros. Cuando dos personas que se comunican emplean canales de comunicación distintos, es como si hablaran idiomas diferentes. Si en algún momento debemos dirigirnos a alguien, lo mejor es entender qué canal de comunicación prefiere nuestro interlocutor para expresarnos en términos de ese canal.
Un ejercicio para hacer en casa
El siguiente ejercicio permite que todos los niveles neurológicos estén alineados, con respecto a un aspecto específico. Se sugiere que pidas ayuda a alguien de confianza para que vaya leyendo los pasos (despacio y dando tiempo a que proceses) o que te los grabes en un CD:
Ubícate en un espacio que te permita caminar unos 5 o 6 pasos. Identifica la actividad o aspecto específico.
1. Parándote en un lugar cualquiera. Piensa por varios segundos en tu medio ambiente, dónde y cuándo realizas la actividad en la que quieres ser más congruente: Lugar, personas, objetos, tiempos.
2. Da un paso al frente. Éste es el próximo nivel. Explora tu conducta. ¿Qué estás haciendo realmente? ¿Cuáles son tus acciones, movimientos, gestos, pensamientos?
3. Cuando estés listo, da otro paso al frente y piensa en tus capacidades y habilidades, en el cómo: ¿Cuáles estás usando? ¿Estás usando todas las que tienes o sólo una parte de ellas?
4. Da otro paso más y piensa en tus creencias y valores. ¿Por qué haces eso? ¿Qué es lo que te motiva? ¿Qué crees de las personas que están a tu alrededor? ¿Qué encuentras valioso de eso que haces? ¿Qué es lo importante para ti de esa situación? Toma tu tiempo para pensar en las respuestas.
5. Da un nuevo paso al frente y piensa en tu identidad. ¿Quién eres tú? ¿Qué te hace único(a), especial? ¿Cuál es tu misión en la vida? ¿Cómo tu actividad se conecta con la misión?
6. Da un último paso. Piensa en lo que te conecta con otros seres vivientes. En lo que te conecta con algo espiritual. Puedes incluir, si lo deseas, tus creencias religiosas o filosóficas. Tómate tu tiempo para pensar.
7. Mantén tu conexión con los pensamientos y da media vuelta. Regresa lentamente al punto de partida, deteniéndote unos segundos en cada punto y siente cómo se incrementa la conexión y la alineación de cada paso con los anteriores.
8. Al llegar al último paso, permite por unos segundos que se completen la integración y la alineación.
Bibliografía
Armendáriz, Rubén. PNL transforma tu vida. México D.F.: Pax México, 2002.
Cudicio, Catherine. Cómo comprender la PNL. Introducción a la programación neurolingüística. Barcelona: Granica, S.A., 1999.
Sambrano, Jazmín. PNL para todos. Programación neurolingüística: El modelo de la excelencia. Caracas: Alfadil, 1997.
Con información de los libros digitales de: http://www.portalplanetasedna.com.ar/pnl1.htm. Consultado el 27 de agosto de 2010.
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